Grandes maestros

En esta nueva sección escribiré sobre los grandes maestros que actúan a la sombra, como los superhéroes reales que son.

Hoy entrevistamos a Ana, profesora de filología inglesa, cineasta, cuentacuentos y trotamundos.

¿Qué te ha traído al sofá rojo de Grandes Maestros?

Cuando era muy pequeñita quería ser madre de al menos 120 personas. Eso le decía a mi hermana Luisi, mi hermana mayor. Nunca he creído mucho en los cuentos de hadas ni en los de princesitas que se casan, pero sabía que quería tener muchos hijos y de algún modo siento que los he tenido. Todos mis alumnos, mis grandes pequeños maestros, han sido siempre y seguirán siendo como parte de mi familia. Con muchos mantengo el contacto. Me llaman tía y la verdad es que me encanta, ya que esto me hace sentir más cerca.

A lo largo de mi vida me he encontrado con muy buenos y no tan buenos maestros y siempre he admirado a los profesores que me han enseñado que aprender era algo maravilloso. Los niños tienen un alma especial que deberían conservar a lo largo de su toda su vida. Cuando era pequeña, era como el alma de mi familia, mi hermana decía que siempre estaba contenta y que jamás me había visto triste o enfadada. Era y sigo siendo una luchadora por la libertad de expresión de los niños.

Hay gente que te enseña con amor y gente que te enseña con castigos y amenazas. Debería estar prohibido amenazar a los niños, es una humillación imperdonable. Si quieres que hagan algo, díselo, ellos entienden perfectamente, no hace falta levantar la voz. Incluso aunque a veces no podamos evitar usar un tono elevado, sí podemos regularlo de manera que el niño no se asuste.

Además de profesora soy cuentacuentos y he aprendido que hay muchas maneras de contar historias. La vida es como una fábula y también hay diferentes formas de vivirla. Los niños tienen una cantidad enorme de alegría y de bondad que al crecer vamos perdiendo. En el desarrollo de un niño, los adultos deberíamos ser grandes observadores y aprender a simplificar nuestras vidas.

La base de la educación en pocas palabras:

Creo que el objetivo más importante de un maestro es enseñar a sus alumnos que aprender es algo maravilloso, que tienen todas las posibilidades y todas las cualidades en sí mismos y que no hay niños con capacidades o discapacidades, sino solo con capacidades y con cualidades.

Los niños quieren cercanía y abrazos, no lejanía o frialdad. También les gustan las responsabilidades. Los adultos a menudo, sin querer, los hacemos inútiles asumiendo sus responsabilidades. Cuando enseñas a un niño la responsabilidad como un juego en vez de imponérsela, lo recibe como algo único y maravilloso, ya no tiene que demostrárselo a nadie, sino que lo hace porque es capaz. Hay que dejar que los niños hagan y darles ejemplo “haciendo”.

Ana Carballo Delgado